lunes 2 de noviembre de 2009

NOCHE OSCURA DE ALMA - San Juan de la Cruz (1542-1591)





NOCHE OSCURA DEL ALMA / DARK NIGHT OF THE SOUL

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
(¡oh dichosa ventura!)
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
(¡oh dichosa ventura!)
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz ni guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guïaba
más cierta que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
Upon a darkened night,
the flame of love was burning in my breast and by a lantern bright 
I fled my house while all in quiet rest

Shrouded by the night 
and by the secret stair I quickly fled. 
The veil concealed my eyes 
while all within lay quiet as the death.

Oh night thou was my guide, 
Oh night more lovin than the rising sun 
Oh night that joined the lover
to the beloved one, 
transforming each of them 
into the other. 

Upon that misty night in secrecy, 
beyond such mortal sight. 
Without a guide or light 
than that which burned 
so deeply in my heart. 

That fire t'was led me on  
and shone more bright than of the midday sun, 
to where he waited still,
it was a place where no one else could come.

Within my pounding heart  
which kept itself entirely for him,  
he fell into his sleep  
beneath the cedars all my love I gave. 

And by the fortress walls 
the wind would brush his hair 
against his brow,
and with its smoothest hand  
caressed my every sense it would allow. 

I lost myself to him
and laid my face upon my lovers breast,
and care and grief grew dim 
as in the mornings mist became the light. There they dimmed amongst the lilies fair


San Juan de Yepes Álvarez, "San Juan de la Cruz"
1542-1591

La palabra “místico” procede del griego myein (encerrar), y significa “cerrado, arcano, misterioso”. Aquella España del siglo XVI, del Siglo de Oro, de Cervantes, Quevedo y Góngora, aquella España arisca de capa y espada, del “Todos contra Nos, Nos contra todos”, que se impuso en media Europa y parte de América, plagada de conventos y del deslumbrante oropel de los Austrias, fue cuna de la literatura mística que ahora nos ocupa. Nació, como la gran mayoría de los movimientos culturales, en los monasterios, unos lugares que eran en aquella sociedad  analfabeta refugio y a la vez prisión de la cultura. 

  Pero ¿que es el misticismo? El misticismo busca, en pocas palabras, la unión directa y momentánea con el mismo Dios. Una unión que es tan real y tangible como un apretón de manos, y que transporta a quien lo experimenta al “éxtasis” e incluso a la “estigmatización”.La representación artística y literaria de este “éxtasis” provocará serios quebraderos de cabeza al mismo Vaticano, ya que sus efectos son muy similares al de un orgasmo real. Sin embargo no es un proceso exclusivo de los cristianos. Los sufís árabes danzaban para comulgar con Alá, los asiáticos suprimían su personalidad para fundirse con Buda, y los judíos buscaban el contacto con Yahvé en su propia Cábala. A diferencia de ellos, los cristianos decidimos acercarnos al Señor castigando el cuerpo para liberar el alma. El ascetismo y la oración fueron nuestros caballos de batalla, además de un caldo de cultivo ideal para el desarrollo una mentalidad extremadamente sensible, capaz de “tocar a Dios” y, a la vez, de ser tocada por Él.

Franciscanos y agustinos, dominicos y jesuitas, todas las órdenes religiosas competían pues en el campo de las letras y en su fervor a Dios, un Dios ancestral y católico amenazado en aquellos años, por el vendaval reformador del Protestantismo. Quizás debido a esa amenaza la espiritualidad católica se exacerbó, alcanzando cotas insospechadas, y dando uno de los frutos mas hermosos de la literatura española: las obras de San Juan de la Cruz. San Juan de la Cruz (1542-1591) era un monje pequeño, carmelita por mas señas, tan débil y frágil que Santa Teresa de Jesús le llamaba cariñosamente “mi medio fraile”. Toda su fuerza la volcaba inopinadamente en la literatura: de su producción nos quedan apenas 15 poemas, tan expresivos, ricos y profundos que se cuentan como obras maestras de la lengua española, en un siglo donde no escaseaban precisamente los grandes literatos.

A primera vista (y según la mentalidad de nuestro siglo) la comprensión del poema es sencilla: una joven que huye de la casa familiar para encontrarse con su amante. La noche, la chica encapuchada, la temblorosa luz, la complicidad de la naturaleza, y la languidez del encuentro, todo nos habla de una poesía bucólica y profana, mas que de una experiencia religiosa. Sin embargo, lo que estamos leyendo no es mas que una fórmula literaria tradicional: el denominado “Esquema del itinerario místico”.

Para los monjes, el único modo de describir una experiencia mística era a través del simbolismo y la metáfora, recurriendo a elementos de la poesía erótica para describir procesos mas profundos y espirituales. Los personajes, como en una obra de teatro, son los siguientes: la joven (que representa el alma, particularidad que desagradó al Vaticano, ya que consideraba que la voz femenina era poco adecuada para la expresión del alma de un monje), la luz (que representa la fe, única guía en los momentos oscuros), y el amante (que representa a Dios). Estos tres personajes siempre siguen, según la analogía teatral -tan adecuada para este siglo-, un argumento que transcurre en tres actos:

Acto I: La vía purgativa: tiene como fin purificar el alma alejándola de toda preocupación o tentación mundana. Es por ello que la joven se aleja de la casa sosegada (su cuerpo en paz) y envuelta en oscuridad de la noche ( para que no haya elementos externos que la distraiga) abandona el mundo terrenal.
Acto II: : La vía iluminativa: el alma ya se encuentra sola en la oscuridad, y es entonces cuando comienza a sentir la presencia de Dios, representada necesariamente como una luz interior. [Aquesta me guiaba, más cierta que la luz del mediodía]
Acto III. : La vía unitiva: Por fin se ha visto consumada la unión, una unión tan profunda que es fusión, llegando a perder conciencia de la propia identidad [Amada en el amado trasformada]. El alma deja de ser ella misma para formar parte de Dios. Es el éxtasis.



Los versos con los que cierra el poema (VI-VI-VIII) contrastan con la tensión de los anteriores, y muestran una escena plácida, relajada, en la que un alma ya colmada descansa sin preocupaciones. Y son precisamente estos versos finales los que mas desconcertaron (por decirlo suavemente) a las autoridades eclesiásticas: dos amantes agotados, uno dormido sobre el pecho del otro [“En mi pecho florido, allí, quedó dormido”; “Quedéme y olvidóme, el rostro recliné sobre el amado”] acariciándose suavemente pero con los sentidos todavía exaltados [el aire de la almena en mi cuello hería]..... por mucho que San Juan afirmase que solo se trataba de metáforas inspiradas en la poesía lírica, el monje consigue una descripción tan sensorial, tan verídica, que parece inspirada en lo que la Iglesia denominaba “una experiencia carnal verdadera”. Su estrecha relación con la célebre Santa Teresa de Jesús (aquella monja excepcional que escribía versos como “Ya toda me entregué y dí, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí, y yo soy para mi Amado”), tampoco facilitaba las cosas. Las metáforas que ambos empleaban eran, efectivamente, muy evocadoras...demasiado evocadoras, según la Inquisición. ¿Estaban acaso inspiradas en alguna experiencia real?¿Tenían alguna relación amorosa Santa Teresa y San Juan? Tiene sentido que así fuera: desde la primera estrofa, se deja claro que se trata de un amor oculto, posiblemente ilícito. En todo momento se sugiere el miedo propio de una persona consciente de que hace algo impropio, merecedor de castigo. [“Salí sin ser notada”, “Por la secreta escala disfrazada”, “en secreto, que nadie me veía”] Extraños pensamientos los de un alma que sale al encuentro de Dios


martes 5 de mayo de 2009

STOLEN CHILD- William Butler Yeats




STOLEN CHILD - EL NIÑO ROBADO


Where dips the rocky highland 
of Sleuth Wood in the lake, 
there lies a leafy island 
where flapping herons wake 
the drowsy water-rats: 
there we've hid our faery vats,
full of berries, 
and of reddest stolen cherries. 

Come away, O human child! 
To the waters and the wild! 
With a faery, hand in hand,
for the world's more full of weepin, 
than you can understand. 

Where the wave of moonlight glosses 
the dim grey sands with light, 
far off by furthest Rosses, 
we foot it all the night, 
weaving olden dances, 
mingling hands and mingling glances, 
till the moon has taken flight; 
to and fro we leap
and chase the frothy bubbles,
While the world is full of troubles 
and is anxious in its sleep.


Come away, O human child! 
To the waters and the wild 
With a faery, hand in hand, 
for the world's more full of weeping
than you can understand. 

"Aqui viene el niño humano, a las aguas y a lo silvestre, con un hada de la mano, pues hay en el mundo más dolor de lo que el puede comprender"


Where the wandering water gushes 
From the hills above Glen-Car, 
in pools among the rushes 
that scarce could bathe a star, 
we seek for slumbering trout 
and whispering in their ears, 
give them unquiet dreams; 
leaning softly out 
from ferns that drop their tears 
over the young streams. 


Come away, O human child! 
To the waters and the wild 
With a faery, hand in hand,
For the world's more full of weeping 
than you can understand.

Away with us he's going, 
the solemn-eyed: 
He'll hear no more the lowing 
of the calves on the warm hillside, 
or the kettle on the hob 
sing peace into his breast, 
or see the brown mice bob r
ound and round the oatmeal-chest. 

For he comes, the human child,
To the waters and the wild, 
with a faery, hand in hand,
From a world more full of weeping 
than he can understand. 


Traducción al castellano:
http://www.dim.uchile.cl/~anmoreir/escritos/yeats.html#stolen




  

“El joven Yeats vivió en el país de las hadas” - escribió hace un par de sigs el crítico Edmund Wilson- “Los protagonistas de sus narraciones y poemas siempre abandonan el mundo real por el mundo de Sidhe. La realidad es un lugar insatisfactorio y triste... Los mortales que se refugian en el país de las hadas hallan amor y risa sempiternos: bailan sobre el césped al crepúsculo, al son de una música extraña”.


 

Efectivamente, William Butler Yeats (1865-1939 ) vivió a caballo entre el mundo real y el paisaje onírico de su Irlanda natal. Esa “música extraña” que menciona Wilson recorre toda su producción literaria como una ráfaga sutil: nacido a las afueras de Dublín, fue criado en el brumoso condado de Sligo, uno de los corazones de la mitología celta pre-cristiana. Era imposible que un joven con la sensibilidad de Yeats no quedara influenciado de por vida por aquellas leyendas de hadas, tragos y duendes… los campesinos locales los llamaban cariñosamente “la gente pequeña” o “el buen pueblo”, y Yeats los recopiló en multitud de obras como “Fairy and Folk of the Irish Peasantry” (1888), “The Celtic Twilight” (1893), o “The Wanderings of Oisin and other Poems” (1889), al que pertenece este poema.


Sin embargo la historia de estas criaturas luminosas está paradójicamente plagada de sombras. Hay una oscura tradición irlandesa (también muy frecuente en Rusia, Escandinavia, norte de España y muchos países de Centroeuropa) que revela su faceta más sombría: se trata de la historia de "Los Secuestrados" o "Los Robados", conocidos allí como “The Changeling”: asustadas por la lenta extinción de la raza féerica, las hadas ansían la vitalidad y la fecundidad de los mortales, y en su deseo de perpetuar la especie, recurren al secuestro de niños y muchachos humanos, especialmente aquellos que estaban todavía sin bautizar (es decir, sin nombre que lo atara al mundo y sin protección divina sobre sus cabezas). Una antigua nana irlandesa (traducida del gaélico) dice así:

En la cima del Sidh hay blancas hadas
Que juegan bajo la tierna luz de la luna de primavera  
Ahí vienen a llamar a mi niño
Con el deseo de seducirle y llevarle a su castillo. 
Ushó, mi niño, ushó querido
Usho, mi niño, no te irás con ellas, no.

La historia mitológica del pueblo féerico es una triste historia de decadencia: cuentan que en un principio, mucho antes de que la Inglaterra victoriana los trasformara en seres diminutos con alas de mariposa, estas criaturas llevaban el orgulloso nombre de Tuatha de Dannan. Más sabios, más bellos y mucho más poderosos que la raza humana, sirvieron de inspiración al escritor J.R.R.Tolkien para la creación de sus célebres elfos de la Tierra Media. Más tarde las invasiones gaélicas los empujaron al reino subterráneo de Sidhe, y paulatinamente ambas razas (humanos y elfos) fueron distanciándose, hasta que estos últimos han quedado convertidos tradicionalmente en lo que son: pequeñas criaturas que pueblan los cuentos infantiles. 



Curiosamente las diminutas hadas han heredado de sus antepasados una cualidad que Yeats convertirá en sello distintivo de su producción literaria: la relación estrecha e indisoluble con la naturaleza. Tanto los Tuatha como los Sidhe estuvieron en contacto con divinidades ctónicas, e incuso tenían poder sobre el clima, los animales y la agricultura, con lo que ello implicaba para el hombre primitivo. Los poemas de Yeats recorren por lo tanto praderas, bosques y manantiales saturados de criaturas mágicas, un paisaje idealizado y lleno de simbolismo que el pintor prerafaelita Madox Ford describió como “territorios de niebla en cuyas claridades brillan, aquí y allá, una joya, una copa verde o una pluma de búho blanco”. La naturaleza es representada como las puertas del mundo féerico, donde todo es felicidad y no hay cabida para el dolor ni las preocupaciones cotidianas.
Y es que en “Stolen Child” Yeats nos transmite la añoranza de aquellos años infantiles en Sligo, que le permitían evadirse de la realidad y entrar en lo que los irlandeses todavía siguen llamando “Tir Na Og”, el Otro Mundo.



Come away, O human child! 
To the waters and the wild 
With a faery, hand in hand, 
for the world's more full of weeping
than you can understand. 




miércoles 14 de enero de 2009

LULLABY ( Prólogo de " EDUARDO IV " ) - William Blake








O for a voice like Thunder, and a tongue to drown the throat of war! When the senses are shaken and the soul is driven to madness… Who can stand? When the souls of the opresses fight in the troubled air that rages…Who can stand?
When the whirlwind of fury comes from the Throne of God, when the frowns of his countenance drive the naciones together…Who can stand?
When Sin clips his broad wings over the battle, and sails rejoicing in the Flood of Death, when souls are torn to everlasting fire, and finds of Hell rejoice upon the slain… O who can stand? O who hath caused this? O who can answer at the Throne of God? The Kings and the Nobles of the Land have done it! Hear it not, Heavens, thy Ministers have done it!

¡Oh, quien tuviera una voz como el trueno, y una lengua para atenazar la garganta de la guerra! Cuando los sentidos se tambalean y el alma es conducida a la locura…¿Quién puede resistir? Cuando las almas de los oprimidos luchan en el agitado aire enrarecido…¿Quién puede resistir? Cuando el torbellino de la furia procede del Trono de Dios, cuando es el ceño de Su Rostro el que lanza las naciones unas contra otras…¿Quién puede resistir? Cuando Destino estrella sus inmensas alas sobre la batalla, y navega con regocijo sobre esa marea de Muerte…¿Quién puede resistir? Cuando las almas son arrastradas al fuego eterno, y los demonios del Infierno se deleitan sobre la matanza…Oh, ¿Quién puede resitir? ¿Quién, quién es el culpable? ¿Quién puede contestar ante el Trono de Dios? ¡Los Reyes y los Nobles de la Tierra lo han hecho! ¡No les escucucheis, Cielos, tus sacerdotes lo han hecho!


WILLIAM BLAKE, "Prólogo al Rey Eduardo IV",1783.





¿Que representa realmente este poema? ¿Un campo de batalla, o el Infierno en la tierra? Bajo la atenta mirada de William Blake ( poeta, pintor y místico de finales del XVIII- XIX), la guerra se ha transformado en una visión dantesca, apocalíptica, sobrenatural, donde miles de seres humanos son arrastrados por fuerzas superiores hacia un vórtice de muerte y de violencia. El mensaje del poeta, claro como un mazazo, clama al Cielo contra la sinrazón de la guerra, y culpa a los "agentes de Dios" ( reyes, nobles y obispos) de arrastrar a los pueblos a la mutua destrucción. Y es que son los estamentos superiores de clero y nobleza, cuyo poder procede tradicionalmente de la voluntad divina, los culpables a los que Blake dirige su dedo acusador: "Thy Ministers have done it". La obra de Blake, tanto literaria como gráfica, está basada en una serie de visiones fantásticas de fuerza arrolladora; quizás por ese motivo el texto se yergue como uno de los más estremecedores alegatos anti-belicistas de la Historia ("¡Oh quien tuviera una voz como el trueno, y una lengua para atenazar la garganta de la guerra!"). El sentimiento de horror que nos describe es totalmente atemporal: puede responder a una batalla en la antigua tierra de Grecia, a la masacre de una carga de caballería pesada en la Edad Media, o al atronador sonido de la artillería en las trincheras de la II Guerra Mundial. La agonía y la muerte son siempre las mismas.




Sin embargo, podemos ubicar este episodio bélico del poema en un contexto histórico más concreto: la Guerra de las Dos Rosas, un conficto que marcó Inglaterra a fuego durante la Baja Edad Media. El interés de Blake por la historia y la leyenda británica medieval le vino de joven: cuando sólo era un mero aprendiz de pintor, el muchacho recorrió Londres cuaderno en mano, esbozando miles de copias de las iglesias góticas que encontraba a su paso, y solazándose especialmente con los grabados de las tumbas de la realeza. Esta afición, que acabaría por convertirse en un fuerte leif-motiv del Romanticismo, desembocó en una de sus primeras obras, "Poetical Sketches" (1783), de la cual Loreena McKennitt extrae el fragmento "Prólogo al Rey Eduardo IV", rebautizándolo con el melancólico título de "Lullaby" (Nana). Los primeros acordes de la canción, acompañados por la melodía de una antigua canción de cuna, se ven poco a poco silenciados por el clamor de una tormenta que se aproxima.





LA ROSA Y LA ESPADA: UN POCO DE HISTORIA

Eduardo IV y la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485) forman parte de uno de los episodios más convulsos de la historia inglesa: un enfrentamiento civil - sin duda el más terrible de todos los confictos- entre la Casa de York y la Casa de Lancaster, ambas familias pretendientes al trono de Inglaterra por su origen común en la Casa Plantagenet, descendiente de Eduardo III. El pseudónimo "de las Dos Rosas" es sin embargo un producto del romanticismo decimonónico en el qie vivió inmerso Blake. Hace alusión a los emblemas de ambas casas: la rosa blanca de York, y la rosa roja de Lancaster. Los confictos bélicos de la Inglaterra medieval (reales como Eduardo IV o mitológicos como el Rey Arturo) fueron una fuente constante de inspiración para el movimiento romántico en la Isla, ya que se nutrían de todo aquello que resultara "sublime", término acuñado por ellos mismos, que definía aquellas fuerzas superiores (de la naturaleza o de las pasiones humanas) que están por encima de nuestra limitada razón. La Guerra de las Dos Rosas provocó la extinción de ambas Casas. William Shakespeare escribió: " Y aquí profetizo: que esta querella de hoy (...) enviará, tanto de la Rosa Roja como de la Rosa Blanca, millares de almas a la muerte y a la noche eterna". Esto debilitó enormemente las filas de la nobleza inglesa, dando término al feudalismo dominante y abriendo las puertas a un nuevo período histórico, el Renacimiento: la aristocracia quedó sumida en la ruina (Hear it not,Heavens!), los comerciantes tomaron el poder, y surgió de las cenizas un amonarquía centralizada bajo el cetro de los Tudor.


El conficto se ha convertido en uno de los más carismáticos de la historia inglesa: el escritor norteamericano George R.R. Martin se inspiró en él para crear el escenario de su serie de novelas de fantasía "Canción de Hielo y Fuego", en la que la Casa Lannister (por Lancaster) y la Casa Stark (por York) luchan por el poder tras la muerte sin descendencia de un rey de la Casa Baratheon (Plantagenet).



lunes 8 de diciembre de 2008

THE BONNY SWANS (Tradicional - Mitología)

Que yo sepa, éste es el único videoclip que ha hecho Loreenna McKennit en toda su carrera. La estética y ambientación es bastante fiel (cuidadosa, pese a los toques de fantasía), del periodo que abarca los siglos XIV y XV de nuestra era, la Baja Edad Media: suntuosos y oscuros tapices, animales heráldicos, pesados vestidos de telas flamencas, complejos tocados y objetos de orfebrería que cerraron un ciclo histórico. Algunos historiadores lo llaman “el otoño de la Edad Media”.




A farmer there lived in the north country (a hey ho bonny o), and he had daughters: one, two, three (the swans swim so bonny o). These daughters they walked by the river's brim, and the eldest pushed the youngest in.
-“Oh sister, oh sister, pray lend me your hand, and I will give you house and land”.

-“I'll give you neither hand nor glove, unless you give me your own true love”.
Sometimes she sank, sometimes she swam, until she came to a miller's dam. The miller's daughter, dressed in red she went for some water to make some bread

-“Oh father, oh daddy, here swims a swan It's very like a gentle woman”.

They placed her on the bank to dry, and there came a harper passing by. He made harp pins of her fingers fair, he made harp strings of her golden hair, he made a harp of her breast bone, and straight it began to play alone. He brought it to her father's hall and there was the court, assembled all. He laid the harp upon a stone and straight it began to play lone:

-“And there does sit my father the King ,and yonder sits my mother the Queen, and there does sit my brother Hugh, and by him William, sweet and true. And there does sit my false sister, Anne, who drowned me for the sake of a man.”

ARGUMENTO- Dos hermanas pasean por la orilla de un río y la mayor, enamorada del pertendiente de la pequeña, la empuja al agua. (En algunas versiones aparece también una tercera hermana, pero ésta no juega ningún papel relevante en la historia.) Finalmente, la joven se ahoga, y su cuerpo inerte comienza a remontar la corriente del río. La hija de un molinero la confunde con un cisne y la arrastra hasta la orilla, donde un bardo, seducido por su belleza, decide construir con su cuerpo una hermosa arpa: los huesos forman la estructura, con los cabellos hace las cuerdas y con los dedos, las clavijas…cuando finaliza, el arpa, poseída por el espíritu de la muchacha, comienza a tocar sola y a narrar su trágica historia. El bardo la lleva a la corte del rey, donde el instrumento canta su historia y acusa a la hermana mayor de asesinato.

Este es el argumento de "The Bonny Swans", antigua balada que narra el asesinato de una joven de la realeza inglesa. Y es que la novela negra, es decir, la narración de un crímen, es un género literario tan viejo como el hombre: a principios del siglo XVI, fecha en la que se registró por primera vez -aunque con otro nombre- la historia de "The Bonny Swans", esta clase de literatura se conocía como "murder ballad". Se trataba de narrar, en clave musical y con todo lujo de detalles, la historia de un asesinato, ya sea real o fantástico. Las más antiguas y famosas fueron las registradas durante la Edad Media en Gran Bretaña, Escandinavia, y otras zonas del norte de Europa, donde la tradición oral estaba fuertemente arraigada. En este caso, la historia apareció por primera vez en 1656 con el nombre de "El molinero y la hija del rey", y a partir de ahi se han registrado más de 21 versiones sólo en Inglaterra: "Minnorie", "The Cruel Sister", "The Bonny Swans" (Los bellos cisnes), y el nombre con el que es más conocida, "The Twa Sisters". En cuanto al resto de Europa, en Escandinavia se han recogido más de 30 variantes, y tan sólo en Suecia aproximadamente 125.
Los elementos fantásticos entretejidos en esta "murder ballad" provienen de las enrraizadas culturas pre-cristianas de la zona,los estratos celta y vikingo, que han logrado mantenerse hasta nuestros días gracias a la labor cristianizadora del primitivo monacato irlandés: éste se encargó de transcribir por primera vez aquellas antiguas leyendas de su pueblo, adaptando los elementos que consideraban "paganos" a la nueva religión.

La doncella-cisne, por ejemplo, es una figura mitológica muy relevante que ha logrado mantenerse hasta nuestros días. Historias de la mitología celta como "Agnus y Caer" o "Los Hijos de Lir" hablan de este tipo de transformaciones; las célebres walkirias de la mitología nórdica poseían también, entre otros dones, la facultad de transformarse en cisnes. El ejemplo más cercano y actual es Odette, la protagonista del ballet de Tchaikovsky, "El lago de los cisnes". Por otra parte, fueron los cristianos quieren asociaron por primera vez al animal con diversos instrumentos músicales- arpas, flautas y laúdes- . El Bestiario Medieval dice de ellos que " su voz es tan melodiosa que, cuando alguien toca el arpa en su rpesencia, el cisne se acompasa y se une a ella, cantando juntos a modo de dúo". 


El instrumento que toca solo, poseído por algún tipo de fuerza sobrenatural, también es un tema recurrente. Por ejemplo, uno de los cuentos más populares en Alemania, "The Singing Bone", es paralelo a "The Bonny Swans", y se hizo tan famoso que incluso fue recopilado en el siglo XIX por los Hermanos Grimm. De hecho, la versión eslovena de la balada se titula directamente "La flauta hecha con un hueso humano revela un asesinato". En algunas variantes de Noruega y Suecia alguien rompe el instrumento, haciendo que la muchacha muerta resucite. En cualquier caso, la asociación doncella- cisne- arpa es tradicional, en alusión a su belleza, elegancia y delicadeza.



martes 18 de noviembre de 2008

FEAR NO MORE ("Cymbeline")- William Shakespeare

"Earthbound: The Angel of Death" (1827)

Evelyn DE MORGAN




FEAR NO MORE- WILLIAM SHAKESPEARE


Fear no more the heat o' the sun;
Nor the furious winter's rages,
Thou thy worldly task hast done,
Home art gone, and ta'en thy wages;
Golden lads and girls all must,
As chimney sweepers come to dust.


Fear no more the frown of the great,
Thou art past the tyrant's stroke:
Care no more to clothe and eat;
To thee the reed is as the oak:
The sceptre, learning, physic, must
All follow this, and come to dust.


Fear no more the lightning-flash,
Nor the all-dread thunder-stone;
Fear not slander, censure rash;
Thou hast finished joy and moan;
All lovers young, all lovers must
Consign to thee, and come to dust.


No exorciser harm thee!
Nor no witchcraft charm thee!
Ghost unlaid forbear thee!
Nothing ill come near thee!
Quiet consummation have;
And renowned be thy grave!


No temas más al sol abrasador, ni a las violentas furias del invierno. Porque has cumplido tu labor en este mundo, ya estás en casa, y has cobrado tu justo jornal. Dorados jóvenes y muchachas, todos deben, lo mismo que el deshollinador, convertirse en polvo.

No temas más el ceño del poderoso, estás más allá del golpe del tirano. No te preocupes más de vestirte y de comer. Para ti es lo mismo el junco que el roble. El cetro, la sabiduría, la ciencia, todo debe acatar esto, y convertirse en polvo.

No temas más el destello del relámpago, ni al terrible trueno que apedrea. No temas calumnias, ni el escozor de la censura. Para ti han acabado alegrías y tristezas. Todos los amantes, todos los jóvenes deben aceptar esto, y convertirse en polvo.

¡Que ningún exorcista te dañe,
y que ninguna brujería te hechize! ¡Que los espectros insepultos te esquiven! ¡Que nada malo se te acerque! ¡Tranquilo fin tengas, y honrada sea tu tumba!



Alguien dijo alguna vez que, en su opinión, “Cymbeline” existía sólo para incluir este poema…y es que los versos que lo abren (“Fear no more the heat of the sun…”) le otorgan al texto una fuerza asombrosa en su simplicidad. A primera vista se ve que se trata de una bellísima oración fúnebre. Sin embargo, la impresión que predomina no es de desesperación, ni siquiera de tristeza: envuelve todo el poema un aire de tranquilidad, de reposo y calma, de digna aceptación. La Muerte no aparece como una figura negativa y destructora, sino como algo natural, el fin melancólico y relativamente amable de toda existencia. En estos versos es el propio William el que habla por boca de su personaje; el dramaturgo nos narra su propia vida, su actitud ante la inminencia de la muerte, y el sombrío consuelo y la extraordinaria dignidad de un hombre ya anciano y agotado: tenía unos 48 años cuando escribió esta obra, una edad más que avanzada para el siglo XVII. Su vida (de la cual tenemos grandes lagunas, un ramillete de relatos apócrifos y algunos datos dispersos) está jalonada por hechos extraordinarios, por el vertiginoso ascenso de la fama y por el caprichoso gusto de reyes y nobles, (Fear no more the frown of the great), bajo cuya protección se desarrolló el teatro isabelino. Esta es pues su penúltima obra; aproximadamente dos años más tarde rompería abruptamente con el teatro y se retiraría. La firma temblorosa de su testamento, escrito no muchos años después, permite imaginar que se encontraba gravemente enfermo.


“Cymbeline", una de las obras más desconocidas de Shakespeare, es básicamente un cuento de hadas ambientado en el reinado de un caudillo menor de Britania, Cuonobelinus (Cimbelyne en inglés moderno; como siempre, Loreenna McKenitt no pierde oprtunidad de situar sus canciones en un contexto celta) durante los días de ocupación del Imperio Romano. Escrita durante la última etapa de su vida, aproximadamente en el año 1610, no se trata ni de una tragedia como “Hamlet”, ni una comedia como “Sueño de una noche de verano”, sino el primero de sus llamados "Romances", un grupo de obras tardías que cierran su producción teatral. El romance es un género totalmente experimental, basado en los antiguos romans medievales, en el cual el tono sombrío de la tragedia se transforma en otro más ligero y luminoso: líneas argumentales llenas de enredos que siempre culminan con finales felices; escenarios oníricos entre “civilizados” y “pastorales” (una Britania celta e irreal, una Roma pseudo-renacentista…); elementos mágicos y sobrenaturales… en resumen, un lirismo que nos recuerda a las creaciones de un joven Shakespeare, pero matizado con contenidos más profundos y trascendentales, fruto de una larga y azarosa vida.

“Cymbeline” nunca ha sido una de las obras más populares del Bardo. Durante el siglo XIX gozó de gran prestigio entre la crítica anglosajona. Tennyson, por ejemplo, murió con una copia de “Cymbeline” entre las manos. En el siglo XX se han visto sin embargo defectos estructurales, caracterológicos y de ambiente, además se ha visto eclipsada por la obra final de Shakespeare, su último romance y su canto del cisne, “La Tempestad”, escrita al año siguiente, de la que Loreena McKennitt también adaptará un fragmento.






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lunes 10 de noviembre de 2008

THE LADY OF SHALOTT- Lord Añfred Tennyson



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"La Dama de Shalott" es un poema de Lord Alfred Tennyson, (1809-1892), escritor en la Inglaterra victoriana, en la que se reinterpreta (MUY libremente) una antigua leyenda artúrica, "Ellaine de Astolat", personaje trágico muy valorado por la corriente romántica del siglo XIX, que se suicida por su amor no correspondido al caballero Lanzarote. El vídeo es un homenaje a todos aquellos artistas decimonónicos inspirados en este personaje y por otros de las historias del Rey Arturo. Desde Waterhouse, paladín del medievalismo fantástico, a quien pertenece la primera mitad del vídeo, hasta otros pintores de la escuela prerrafaelista y académica, pasando por ilustradores del siglo XIX y el XX, todos ellos miran hacia el mundo de la Edad Media en su afán de escapar de la realidad.

En "La Dama de Shalott" de Tennyson, la mujer es un ser casi féerico que vive una existencia solitaria, encerrada en una isla cercana a la corte del rey Arturo, río abajo, en Camelot. Un hechizo la ha condenado a no poder mirar al mundo directamente, ni a tener ningún contacto con él: su única tarea consiste en observar el exterior a través de un espejo mágico, y de tejer en un tapiz todo aquello que ve a través de él. Finalmente se enamora del reflejo de Lanzarote y, aún consciente de la maldición, decide asomarse a la ventana y mirarle, condenándose a muerte. El cuerpo de la Dama es llevado por la corriente del río, tendido en un bote, hasta las puertas de Camelot.


1º Parte

A ambos lados del río se extienden largos campos de cebada y centeno, que arropan la tierra encontrándose con el cielo,y a través de la campiña el camino discurre hacia la amurallada Camelot. Y arriba y abajo la gente pasea, contemplando con atención cómo, allá abajo, los lirios mecidos por el viento rodean la isla de Shalot..

Los sauces palidecen, tiemblan los álamos, la brisa leve del atardecer tirita sobre las eternas ondas que discurren alrededor de la isla, en el río que fluye hacia Camelot. Cuatro murallas grises y cuatro grandes torreones, desde los que se divisa el campo florecido, y a la isla silenciosa que encierra a la Dama de Shalott.

Por la orilla, oculta entre los sauces, se deslizan pesadas barcazas arrastradas por lentos caballos, y sin ser saludadas, navegan, con sus inquietas velas de seda, rozando la superficie, hacia Camelot. Pero ¿alguien la vio saludar con la mano? ¿O permanecer de pie junto a la ventana? ¿Hay alguien que conozca, en todo el reino, a la Dama de Shalott?

Sólo los segadores, segando temprano por entre la cebada madura, escuchan una canción que resuena alegremente y serpentea con claridad río abajo, hacia la amurallada Camelot. Y a la luz de la luna, el cansado segador, apilando gavillas sobre las tormentosas cumbres, al escucharla, susurra, "Es el hada, la Dama de Shalott".

Allí teje día y noche un tapiz mágico con alegres colores. Ha oído rumores que dicen que una maldición caerá sobre ella si se atreve a mirar hacia Camelot. No sabe el porqué de esa maldición, y por eso teje sin cesar, y no tiene muchos más afanes, la Dama de Shalott.

Y moviéndose a través de un límpido espejo suspendido ante ella todo el año, sombras del mundo aparecen. Allí puede ver el camino próximo serpenteando hacia Camelot; Allí el río se arremolina y gira, y los toscos labriegos y las rojas capas de las vendedoras del mercado, pasan de largo ante Shalott.

A veces un grupo de alegres damiselas, un abad deambulando con paso silencioso, a veces un joven pastor de cabello rizado o un paje de larga melena vestido en carmesí, caminan hacia la amurallada Shalott. Y a veces, a través del azul de espejo, los caballeros pasan cabalgando en parejas. Ella nunca ha tenido un caballero fiel y leal, la Dama de Shalott.

Pero ella sigue deleitándose en su tapiz, tejiendo en él las mágicas visiones del espejo. A menudo, en las noches silenciosas un funeral con plumas, luces y música se dirige a Camelot. O cuando la luna está en lo más alto, aparecen dos jóvenes amantes recién casados. "Ya estoy harta de sombras", dijo La Dama de Shalott.

A un tiro de flecha del alero de su alcoba, él cabalgó entre los haces de centeno, el sol destellaba a través de las hojas y hacía brillar las grebas de bronce del intrépido Sir Lanzarote. En su escudo, un caballero cruzado eternamente arrodillado ante una dama, relucía en los amarillos campos próximos a la aislada Shalott.









Para el texto original : http://www.victorianweb.org/authors/tennyson/los1.html

 2º parte
Las enjoyadas riendas brillaban sueltas, semejantes a las constelaciones que vemos suspendidas sobre la dorada galaxia. Las campanillas de su brida repicaban con alegría mientras cabalgaba hacia Camelot. Y de su tahalí blasonado pendía un magnífico cuerno de plata, y mientras cabalgaba, su armadura repicaba junto a la remota Shalott.

En el cielo azul y despejado brillaba el suntuoso cuero de la silla de montar, el yelmo y la pluma del yelmo ardían juntas como una sola llama mientras cabalgaba hacia Camelot. Y a menudo, en la púrpura noche, bajo el brillo de las estrellas, la cola de algún rutilante cometa sobrevolaba la inmóvil Shalott.

Su amplia frente reflejaba la luz del sol, sobre cascos bruñidos su caballo de guerra avanzaba, bajo el yelmo flotaban sus rizos, negros como el carbón, mientras cabalgaba hacia Camelot. Y desde la ribera y la colina su figura apareció un instante sobre el cristal del espejo, "Tirra Lirra" junto al río cantaba Sir Lanzarote.

Ella dejó el tapiz, ella dejó el telar, ella dio tres pasos a través de la habitación, ella vio cómo florecían los nenúfares, ella miró el yelmo y la pluma, ella miró hacia Camelot. El tapiz se voló y se expandió ante ella, el espejo se partió de lado a lado, “La maldición ha caído sobre mí”, gritó la Dama de Shalott.

Los pálidos y amarillentos bosques se encogían, tensos, bajo el tormentoso viento del este, la ancha corriente lamentándose en su ribera, y las bajas nubes lloviendo pesadamente sobre la amurallada Camelot. Ella bajó hasta la orilla, allí encontró un bote dejado a flote bajo un sauce, y alrededor de la proa escribió: La Dama de Shalott.

Y sobre la superficie del agua turbia y oscura, como audaz vidente en trance, contemplando su terrible desgracia con la mirada vidriosa, se volvió hacia Camelot.
Y al terminar el día aflojó sus cadenas, y se tendió sobre el bote. La ancha corriente se la llevó muy lejos, la Dama de Shalott.

Tendida, con el vestido de nívea blancura flotando libremente a su alrededor, las hojas cayendo suavemente sobre ella, a través de los sonidos de la noche, navegó hacia Camelot. Y mientras la barca serpenteaba entre colinas de sauces y sembrados, la oyeron cantar su última canción, la Dama de Shalott.

Se oyó una melodía llena de congoja, bendita, cantada más alta, cantada más queda, hasta que su sangre se congeló lentamente, y sus ojos, oscurecidos por completo, se volvieron hacia la amurallada Camelot. Para cuando alcanzó, sobre la marea, la primera casa a orillas del río, cantando su canción, ella murió, la Dama de Shalott.

Bajo torres y balconadas, a través de galerías y jardines amurallados, una brillante figura, flotando en silencio, pálida como la muerte por entre las altas casas, se desliza dentro de Camelot. A los muelles salieron Caballero y Villano, Dama y Señor, y alrededor de la proa leyeron su nombre: La Dama de Shalott.

¿Quién es ésta? ¿Y que hace aquí? Y cerca, en luminoso palacio, se extinguió el sonido alegre de la Corte, y se santiguaron con temor todos los Caballeros en Camelot. Pero Lanzarote meditó durante unos instantes, diciendo: “Que rostro más hermoso, que Dios la tenga en su gloria a la Dama de Shalott.”.













































































 
Gran parte de la crítica interpreta que esta mujer, condenada a una existencia pasiva de contemplación, a la que se le prohíbe cualquier actividad relacionada con el mundo exterior, es una metáfora de la situación que vivía la mujer del siglo XIX: encerrada entre las cuatro paredes del hogar victoriano, y encadenada por el inamovible papel de respetada madre de familia. Aquella que se atreviera a desafiar estas estrictas reglas de conducta se exponía a la condena, burla e incomprensión de la sociedad. Según esta interpretación, con "The Lady of Shalott" Tennyson rompe una lanza, en clave medieval, a favor de aquellas pioneras del feminismo en avanzada. Otros consideran que Tennyson quería representar el dilema al que se enfrenta el Artisa –literato, músico o pintor- frente a sus obras. Cuando vives consagrado a tu propia creación, tienes dos opciones: una, caer en la tentación de dejarse absorber por ella, y permanecer en un mundo irreal e ilusiorio, o vivir "con los pies en la tierra".








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domingo 9 de noviembre de 2008

THE ENGLISH LADYE AND THE KNIGHT - Walter Scott


UNA BALADA DE ESCOCIA


It was an English ladye bright,
(The sun shines fair on Carlisle wall)
And she would marry a Scottish knight,
For Love will still be lord of all.

Blithely they saw the rising sun
When he shone fair on Carlisle wall;
But they were sad ere day was done,
Though Love was still the lord of all.

Her sire gave brooch and jewel fine,
Where the sun shines fair on Carlisle wall;
Her brother gave but a flask of wine,
For ire that Love was lord of all.

For she had lands both meadow and lea,
Where the sun shines fair on Carlisle wall,
For he swore her death, ere he would see
A Scottish knight the lord of all.

That wine she had not tasted well
(The sun shines fair on Carlisle wall)
When dead, in her true love's arms, she fell,
For Love was still the lord of all!

He pierced her brother to the heart,
Where the sun shines fair on Carlisle wall,
So perish all would true love part
That Love may still be lord of all!

And then he took the cross divine,
Where the sun shines fair on Carlisle wall,
And died for her sake in Palestine;
So Love was still the lord of all.

Now all ye lovers, that faithful prove,
(The sun shines fair on Carlisle wall)
Pray for their souls who died for love,
For Love shall still be lord of all!

SIR WALTER SCOTT
Edimburgo,1771- 1832







Las baladas y leyendas de la antigua Escocia, exacerbadas por el romanticismo inglés, siempre fueron una fuente inagotable de inspiración para el poeta Sir Walter Scott (1771-1832). Reconstruirlas, arreglarlas y pulirlas era una de sus grandes aficiones, y fruto de ella surgió “The Lay of the Last Ministrel” (1805), un largísimo poema, del que Lorenna McKennitt extrae uno de sus más destacados fragmentos, “It was an English Ladye Bright” Según la balada, se trata de la historia de amor entre una dama inglesa y un caballero escocés, y es cantada por el personaje de Albert Graeme, el último de la raza casi mágica de los bardos. Los Graemes vivían en la llamada “Tierra de la Disputa”, Debateable Land, llamada así por ser reclamada a la vez por el Reino de Escocia y el de Inglaterra. Walter Scott, adalid de la narrativa romántica inglesa, fue el creador del género de la novela histórica moderna con sus ficciones de la Edad Media inglesa ("The Lay of the Last Ministrel", "Ivanhoe", "Rob Roy", "Tales of the Crusaders" o "The Lady of the Lake", por mencionar solo algunos).


La historia es sencilla y trágica, uniendo en un solo texto la simplicidad de las antiguas leyendas, la cadencia musical de la balada escocesa, con el lirismo propio de la literatura inglesa moderna, cuyo máximo exponente es William Shakespeare: a mediados del siglo XVI, un caballero escocés y una dama inglesa (a la manera de Romeo y Julieta, pero con escenario nórdico), enemigos por nacimiento, se enamoran en las tierras fronterizas del Castillo de Carlisle. La dama era propietaria de ciertas tierras, que tras el casamiento pasarían a formar parte también de la hacienda del caballero, un hecho absolutamente intolerable y deshonroso para hermano de la dama. Para evitar que un escocés se convierta en dueño de tierras inglesas, mata a su propia hermana con un vino envenenado, cayendo ésta muerta en brazos de su amante. El escocés la venga matando a su hermano, después toma los hábitos templarios, y parte hacia Palestina, Tierra Santa, para honrar su memoria, morir en gracia de Dios, y poder reunirse con ella cuanto antes.

La balada imita la imita la sencillez de una antigua canción escocesa que comienza con estos versos:

["She lean'd her back against a thorn,

The sun shines fair on Carlisle wa':
And there she has her young babe born

And the lyon shall be lord of a'."]


Las dos frases subrayadas en rojo son las que Walter Scott utiliza como ejes sobre los que bascula y se desarrolla el resto de la balada. “The sun shone fair on Carlisle walls”, es una alusión velada al enfrentamiento secular entre Escocia e Inglaterra, ya que el castillo de Carlisle ha sido el escenario constante de luchas entre los dos reinos, por tratarse de una fortaleza fronteriza desde 1092. La segunda frase, que Scott modifica al sustituir “the lyon” por “The Love may still be Lord of all”, sige la conclusión shakesperiana de que solo el amor es capaz de triunfar sobre el odio y la muerte, asi como sobre las tradicionales luchas por las propiedades de la tierra.

"The meeting in the turret stairs" 1864
Frederick William Burton
National Gallery, Dublín, Irlanda