1.2.10

"CYMBELINE" William Shakespeare (1611)



Fear no more the heat o' the sun; 
Nor the furious winter's rages, 
Thou thy worldly task hast done, 
Home art gone, and ta'en thy wages;
Golden lads and girls all must, 
As chimney sweepers come to dust.

Fear no more the frown of the great, 
Thou art past the tyrant's stroke: 
Care no more to clothe and eat; 
To thee the reed is as the oak: 
The sceptre, learning, physic, must 
All follow this, and come to dust. 

 Fear no more the lightning-flash, 
Nor the all-dread thunder-stone; 
Fear not slander, censure rash; 
Thou hast finished joy and moan; 
All lovers young, all lovers must 
Consign to thee, and come to dust. 

No exorciser harm thee! 
Nor no witchcraft charm thee! 
Ghost unlaid forbear thee! 
Nothing ill come near thee! 
Quiet consummation have; 
And renowned be thy grave!
No temas más al sol abrasador,
ni a las violentas furias del invierno.
Porque has cumplido tu labor en este mundo,
ya estás en casa, y has cobrado tu justo jornal.
Dorados jóvenes y muchachas, todos deben,
como el deshollinador, convertirse en polvo.

No temas más el ceño del poderoso,
ya no te alcanza el golpe del tirano.
No te preocupes más de vestirte y de comer.
Para ti es lo mismo el junco que el roble.
El cetro, la sabiduría, la ciencia,
todo debe acatar esto, y convertirse en polvo.

No temas más el destello del relámpago,
ni al terrible trueno que apedrea.
No temas calumnias, ni el escozor de la censura.
Para ti han acabado alegrías y tristezas.
Todos los amantes, todos los jóvenes
deben aceptar esto, y convertirse en polvo.

¡Que ningún exorcista te dañe,
y que ninguna brujería te hechice!
¡Que los espectros insepultos te esquiven!
¡Que nada malo se te acerque!
¡Tranquilo fin tengas, y honrada sea tu tumba!

Alguien dijo alguna vez que, en su opinión, la obra teatral de Shakespeare Cymbeline ("Cimbelino") existe sólo para incluir este poema. Y es que los versos que lo abren [Fear no more the heat of the sun…] le otorgan al texto una fuerza asombrosa en su simplicidad. A primera vista se ve que se trata de una bellísima oración fúnebre. Sin embargo, la impresión que predomina no es de desesperación, ni siquiera de tristeza: envuelve todo el poema un aire de tranquilidad, de reposo y calma, de digna aceptación. La Muerte no aparece como una figura negativa y destructora, sino como algo natural, el fin melancólico y relativamente amable de toda existencia. 

Antes de continuar, cabe reseñar que "Cymbeline" es una obra muy tardía en la producción shakespeariana: fue escrita aproximadamente en 1610, apenas 6 años antes de la muerte del Bardo. A estas alturas Shakespeare ya era un hombre que rozaba casi la senectud (48 años en el siglo XVI pesaban más que en la actualidad) y por lo tanto resulta natural que comenzasen las primeras reflexiones sobre la muerte. 

"The Angel of Death" Evelyn Morgan, 1880.
"Fear no more" es pues el maravilloso canto fúnebre que se desarrolla en el Acto IV/2 frente al cadáver de Imogen, pero bien podría aplicarse a la propia vida del poeta, a su actitud ante la inminencia de la muerte, al sombrío consuelo y la extraordinaria dignidad de un hombre ya anciano y agotado. Su vida (de la cual tenemos grandes lagunas, un ramillete de relatos apócrifos y algunos datos dispersos) está marcada por el vertiginoso ascenso de la fama y por el caprichoso gusto de reyes y nobles, bajo cuya protección se desarrolló el teatro isabelino [Fear no more the frown of the great, thou art past the tyrant's stroke]. Esta es pues su penúltima obra; aproximadamente dos años más tarde rompería abruptamente con el teatro y se retiraría. La firma temblorosa de su testamento, escrito no muchos años después, permite imaginar que se encontraba gravemente enfermo

“Cymbeline", una de las obras más desconocidas de Shakespeare, es básicamente un cuento de hadas ambientado en el reinado de Cunobelino (Cymbeline en inglés moderno), un caudillo menor de Britania . Una vez más, Loreena McKennitt no pierde la oportunidad de presentarnos otra historia que ahonda en las raíces celtas de Inglaterra y en la herencia de su mitología y folcklore. Cunobelino ("El perro de Belenos", dios del trueno) fue el rey de la tribu de los catuvellani en la Britania preromana, y su figura acabó formando parte de la llamada "Materia de Britania", un grupo de mitos de corte artúrico muy en boga en la Edad Media.
Belenos, dios solar del panteón celta
Escrita durante la última etapa de su vida, "Cymbeline" no es una tragedia como "Hamlet", ni una comedia como "Sueño de una noche de verano", sino el primero de sus llamados "Romances", un grupo de obras tardías que cierran su producción teatral. El romance es un género totalmente experimental, basado en los antiguos romans medievales, en el cual el tono sombrío de la tragedia se transforma en otro más ligero y luminoso: líneas argumentales llenas de enredos que siempre culminan con finales felices; escenarios oníricos entre “civilizados” y “pastorales” (una Britania celta e irreal, una Roma pseudo-renacentista…); elementos mágicos y sobrenaturales… en resumen, un lirismo que nos recuerda a las creaciones de un joven Shakespeare, pero matizado con contenidos más profundos y trascendentales, fruto de una larga y azarosa vida.
 
"Cymbeline" nunca ha sido una de las obras más populares del Bardo. Durante el siglo XIX gozó de gran prestigio entre la crítica anglosajona y el mismísimo Lord Alfred Tennyson, por poner un ejemplo, murió con una copia de "Cymbeline" entre las manos. Pero en el siglo XX se han visto sin embargo graves defectos estructurales, caracteriológicos y de ambiente que la han relegado al rincón de las obras secundarias. Y al margen de esto, "Cymbeline" se vió totalmente eclipsada por la obra final de Shakespeare, su último romance y su canto de cisne, "La Tempestad", escrita apenas al año siguiente.


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